De tocar el cielo a la orilla del infierno

Las cosas como son.

Mientras vemos a la selección mexicana avasallar, humillar, destrozar y exhibir a sus rivales en la Copa Oro, vemos a jugadores de esa misma selección humillados, avergonzados, exhibidos y con el ánimo casi casi por los suelos.

Mientras vemos a Gio siendo fundamental en el esquema del Chepo De La Torre, recuperando el buen nivel que llegó a tener, vemos a otro jugador habilidoso hundido por lo que podemos llamar “mala suerte” (su doping, la confusión por la convocatoria que se le hizo, etc.).

Mientras vemos a un buen portero de la selección (aunque con un mal momento) ser titular y llegando a la meta con muy “buena suerte” (después de la suspensión de Corona y después del doping del arquero americanista), vemos a Francisco Guillermo Ochoa decepcionado, triste y sabedor de que su posible traspaso al fútbol europeo se complica mucho más después de este error ajeno a sus decisiones.

Y así podemos ejemplificar las diferencias de los jugadores que están dentro de la selección brindando espectáculo y brillando en la Copa De Oro, y los que fueron separados por negligencia de la Federación y que ahora se encuentran decepcionados  y molestos.

Ambas “clases” de jugadores de buena calidad y ¿por qué no? de buen futuro, pero con la diferencia de que unos están casi, casi tocando el cielo, y los otros a la orilla del infierno.

¿Qué diferencia, no?

twitter: jorgelh

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