La fealdad de la FIFA: una vergüenza para el deporte más bello del mundo

Traducción del artículo (original en inglés aquí) del semanario ‘The Economist’, por Gustave J. Mercat

"Oink!"

Ya séase porque posea una capacidad sin fin para auto-engañarse o porque sea simplemente un cínico de altos vuelos,  la actuación de hace una semana de Sepp Blatter en plena conferencia de prensa es digna de parodia. Cuando se le preguntó por acusaciones recientes sobre corrupción dentro del organismo y sobre si la propia FIFA se encontraba en crisis, el suizo de 75 años y presidente de dicho organismo respondió: “¿Qué es una crisis? El fútbol no está en crisis. Acabamos de presenciar una preciosa final de la Liga de Campeones con el Barcelona, con el Manchester United  y con fair play. Solamente nos encontramos en ciertas dificultades. Y éstas van a ser resueltas dentro de nuestra familia.” El intento del Sr. Blatter de vincular el sublime talento de los finalistas europeos con la podredumbre moral de la entidad que él ha dirigido durante los últimos trece años, fue de hecho, bastante acertada. Mientras en la final de la Liga de Campeones el Barcelona difícilmente tuvo un rival que le hiciera sombra, la reelección sin competencia de Blatter por cuatro años más (después de que un par de días antes su único rival, Mohammed Bin Hammam de Qatar se retirara bajo presuntas acusaciones de corrupción) fue de verdad algo deprimente para cualquiera que sea entusiasta del beautiful game (aunque ambas victorias representan extremos morales y estéticos diametralmente opuestos).

"¿Corruptos? ¿Nosotros?"

Durante el mandato de João Havelange (un brasileño chanchullero y antecesor de Blatter), la FIFA se convirtió en un mecanismo para usar las ganancias de la Copa del Mundo -el evento deportivo más grande en la Tierra- para sostener y mantener una red global de patronazgo y compadrazgo. El Sr. Blatter ha afilado el sistema mientras las ganancias de la FIFA derivadas por derechos de transmisión y mercadeo se han multiplicado por más de 4 mil millones de dólares durante el pasado ciclo de cuatro años. En los cuatro años anteriores al 2010, después de la contribución hecha para cubrir los costos del Mundial de Sudáfrica, la FIFA tuvo una ganancia neta de 631 millones de dólares y se quedó con unos guapos 707 millones de dólares para sus propios gastos de operación mientras regaló otros 794 millones de dólares a sus 208 agradecidas federaciones afiliadas; muchas de ellas pobres y dependientes del grosor de la propia FIFA. Cada asociación afiliada, sin importar el tamaño del país o de la misma, tiene un voto en el Congreso de la FIFA, la cual elige al presidente. Los otros 23 miembros del comité ejecutivo que maneja a la organización son electos por las confederaciones regionales. Muy pocos dentro de lo que el Sr. Blatter nauseabundamente se refiere como ‘la familia del fútbol’ tienen interés en desafiar el status quo, el estado de las cosas.

'La Famiglia FIFA'

Gracias principalmente a un grupo de periodistas británicos dedicados a destapar escándalos, se expuso una profunda cultura de corrupción dentro de la FIFA. El año pasado, dos miembros del comité ejecutivo fueron suspendidos por pedirle sobornos a los periodistas encubiertos (que se hicieron pasar por miembros del equipo de la candidatura de Qatar). Este año, posterior a la elección de Rusia como sede del Mundial del 2018 y de la bizarra decisión de que la competición se lleve a cabo en 2022 en el pequeño, caluroso pero estúpidamente rico Qatar; los alegatos de corrupción han escalado. Primero, un ‘topo’ que había trabajado para el equipo de la candidatura de Qatar reveló que dos miembros del comité ejecutivo recibieron 1.5 millones de dólares por darle su voto al país árabe.. Después, Lord Triesman, ex-líder del equipo de la candidatura de Inglaterra 2018, habló de “conducta impropia y poco ética” por parte de cuatro miembros más de dicho comité. Y la semana pasada, Chuck Blazer, un peso pesado estadounidense dentro de la FIFA y CONCACAF, acusó a dos compañeros del mismo comité, Jack Warner y el Sr. Bin Hammam, de haber ofrecido 40 mil dólares en sobornos a las federaciones caribeñas para que votaran contra el Sr. Blatter. Después de que ambos hombres fueran suspendidos, el Sr. Warner reveló que había recibido un correo electrónico del Secretario General de la FIFA, Jerome Valcke, diciendo que Qatar había ‘comprado’ la Copa Mundial. El Sr. Valcke admitiría haber enviado ese correo, pero refutaría la interpretación que el Sr. Warner dio del mismo. Todos los acusados han negado el haber cometido prácticas ilícitas.

"El hombre que busco -guiño, guiño- es Don Soborno- guiño, guiño-."

El Sr. Blatter dice que va a reformar a la organización. Eso parece, para ponerlo claro, improbable. Dentro de las asociaciones miembro dentro de la FIFA, Inglaterra empuja por un cambio, pero tiene pocos amigos. Si los gobiernos de los grandes y más poderosos países europeos demandasen una regulación externa de las actividades de la FIFA, esto podría tener algo de impacto. Sin embargo Michel Platini, el ex–futbolista francés que ahora lidera la UEFA, aspira a suceder al Sr. Blatter en el trono y lo menos que quiere es hundir el barco.

Con ello, sólo quedan dos grupos de personas que pueden generar algo de cambio. Los congresistas suizos pueden terminar con el trato favorable en materia de impuestos del cual goza la organización basada en Zurich. Deberían amenazar a la FIFA con esto, a menos de que la misma FIFA prometa y haga una limpieza de la organización. Y después tenemos a los patrocinadores comerciales, los cuales pagan una gran tajada de las cuentas de la FIFA. Los patrocinadores ya han amenazado y cumplido antes: después del escándalo de la candidatura de Salt Lake City para los Juegos Olímpicos invernales de 2002, los patrocinadores forzaron al Comité Olímpico Internacional de que se convirtiera en un ente más transparente, y lo lograron. Deberían hacer lo mismo, esta vez para deshacerse del Sr. Blatter. El fútbol merece algo mejor que todo esto.

"Nadie me va a descubrir con este disfraz"

Y usted, ¿qué opina?

P.d Quien pueda explicar y sustentar lógicamente por qué forman parte de de un ‘Consejo de Sabios’ para reformar a la FIFA, gente tan dispar como Johan Cruyff, Henry Kissinger y (risas) Plácido Domingo; se le dará pleno espacio en este blog para escribir una entrada sobre dicho tema. 

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Una respuesta a La fealdad de la FIFA: una vergüenza para el deporte más bello del mundo

  1. Israel Nungaray González dijo:

    La cloaca se ha destapado pero los cerdos, con el perdón de estos nobles animales, están bien protegidos por propios y extraños, es un decir, los extraños son los mandatarios y otros funcionarios públicos que también tienen cola que les pisen.

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