Historias de fútbol – Hasta que la muerte los separe

y, cuando el muera, lleváoslo y divididlo en pequeñas estrellas. –William Shakespeare, Romeo y Julieta.

La madrugada del 5 de marzo de 1918, Abdón Porte se paró en medio de la cancha del Gran Parque Central, justo allí en el lugar donde muchas veces había conquistado la gloria, y se pegó un tiro en el corazón. Por la mañana encontraron el cuerpo, yaciendo boca abajo, junto a un revólver y una carta:

Querido Doctor Don José María Delgado. Le pido a usted y demás compañeros de Comisión que hagan por mí como yo hice por ustedes: hagan por mi familia y por mi querida madre. Adiós querido amigo de la vida. Abdón Porte.

Nacional aunque en polvo convertido

Y en polvo siempre amante

No olvidaré un instante

Lo mucho que te he querido

Adiós para siempre.

En el Cementerio de la Teja con Bolívar y Carlitos.

Abdón Porte, conocido como “el indio”, nació en Libertad, Uruguay, en 1880. Fue jugador del Club Nacional de Football, desempeñándose como volante central, en la posición del clásico 5 –el centre half de aquellos días. Había iniciado en el club Colón en 1910, en 1911 pasó al club Libertad y ese mismo año es transferido a Nacional, club del que además era hincha. En el club de sus amores se convirtió rápidamente en un ídolo, teniendo actuaciones destacadas y siendo capitán. Fue multicampeón, ganando 19 títulos a nivel local e internacional. Además fue campeón con la selección uruguaya en la Copa América de 1917. Participó en 207 partidos en 6 temporadas.

La bandera que recuerda el sacrificio de Abdón Porte.

Pero como todo en esta vida tiene un final, o pequeños ciclos de renovación, la fortuna de Abdón Porte no duraría para siempre. Su nivel de juego empezó a declinar, siendo incluso silbado en algunos partidos, y el gran capitán que en alguna época fuera titular indiscutible, cada vez más seguido se quedaba en el banco de suplentes. Algo cambió en Abdón Porte, se volvió serio, taciturno. Eran tiempos del amateurismo en toda su expresión, donde se jugaba exclusivamente por la camiseta y por amor al club. A inicios de 1918, la Comisión Directiva del club decide quitarle la titularidad, colocando en su lugar a Alfredo Zibechi. Es de llamar la atención que en aquellos tiempos no todos los equipos tenían un director técnico, y en caso de tenerlo, su participación era secundaria en este tipo de decisiones.

Una situación que pensándola fríamente podría no ser tan dramática –esto es, el reemplazo de un jugador por otro debido a una baja en su rendimiento, tuvo sin embargo consecuencias terribles. Abdón Porte era además de buen jugador, un hincha enfervorizado de Nacional. Su personalidad dentro y fuera de la cancha correspondían al prototipo clásico de la “garra charrúa”. Era sin embargo limpio, los registros de la época lo destacan como un jugador duro, pero de buena técnica individual, con buen juego aéreo y luchador incansable por recuperar hasta el último balón. En alguna ocasión había dicho: “El día que no le pegue, me pego un tiro en el Parque”. Quién sabe qué cosas pasaron por la cabeza de Abdón en aquellos días. Sólo los que viven el fútbol como una gran pasión, lo entenderán. El 4 de marzo de 1918 Nacional derrotó 3-1 al club Charley. Curiosamente Porte había participado en el encuentro con buena actuación. Era costumbre festejar las victorias en la sede social del club. Allí estuvieron jugadores y directivos hasta bien entrada la noche. Se sabe que Abdón Porte abandonó la fiesta a eso de la una de la madrugada, se dirigió al estadio Gran Parque Central, sede de Nacional, y aproximadamente a las dos de la mañana, exactamente en el círculo central, se mató, disparándose justo en el corazón.

Severino Castillo, curiosamente apodado también “el indio”, trabajaba como alumbrador del estadio. Su perro lo despertó temprano, inquieto y ladrando, y casi arrastrándolo, lo llevó hacia el centro de la cancha. Inicialmente pensó que había un bulto en la cancha, algo que los utileros habían olvidado del partido de la noche anterior, pero al acercarse se percató de lo que había sucedido. El cuerpo sin vida de un hombre, boca abajo, un revólver ensangrentado en el piso y una carta. Todavía fue mayor su asombro y terror al reconocer la cara del hombre, ya que lo conocía bien. La carta estaba dirigida al presidente del club, José María Delgado. No había reproches ni reclamos, sólo un pedido de ayuda para su familia y su madre. Debajo del mensaje de despedida, unos versos para su querido Nacional, y al final una petición: “En el cementerio de la Teja con Bolívar y Carlitos.” Se refería a los hermanos Bolívar y Carlos Céspedes, grandes figuras y leyendas del club –en una época a Nacional le llamaban el club de los Céspedes–, y que habían fallecido en 1905 a consecuencia de la viruela, en un hecho que conmocionó a la comunidad futbolística de esos días.

Abdón Porte

La muerte de Abdón Porte conmovió a todo el país. Como fue su última voluntad, fue sepultado en el Cementerio de la Teja, junto a sus amigos, gracias a las gestiones de Eusebio Céspedes, el padre de los hermanos Céspedes. Se organizó un encuentro de homenaje con el club Montevideo Wanderers a beneficio de los deudos y los demás equipos de la liga local se solidarizaron con Nacional. El hecho causó tanta resonancia en aquellos días, que el escritor Horacio Quiroga escribió un cuento a manera de homenaje, titulado “Juan Polti”, donde se cuenta prácticamente la misma historia, sólo con el cambio del nombre del personaje y algunos detalles menores.

Hoy día Abdón Porte es considerado uno de los mayores ídolos de Nacional. La tribuna oeste del Parque Central lleva su nombre, y en ella, los hinchas despliegan una bandera con la leyenda “Por la sangre de Abdón”. Los hinchas de Nacional creen que hay algo mágico, algo especial, en Parque Central, la sangre del jugador que dió la vida por su club, al comprobar con gran dolor que ya no podía defenderlo, la sangre que alimentó la tierra e inspira fuerza y valor a los actuales jugadores.

Tal vez fue por la repercusión que tuvo el suceso, o tal vez por las características de la época, lo cierto es que la cancha de Parque Central se convirtió en aquellos tiempos en uno de los escenarios favoritos de los caballeros que se batían a duelo, al considerar que se había mancillado su honor. Quizás el duelo más famoso, fue el protagonizado por José Batlle y Ordoñez, ex presidente del Uruguay, y Washington Beltrán Barbat, periodista y político, al intercambiar ambos una serie de notas periodísticas en la que se atacaban mutuamente, ocasionando que Batlle retara a un duelo con pistolas a Beltrán Barbat, donde este último fue herido de muerte el 2 de abril de 1920, un Viernes Santo.

Roberto Porta

La sangre de Abdón hizo algo más que nutrir la cancha de Parque Central. Roberto Porta, sobrino de Abdón, se convirtió también en leyenda de Nacional. Se le considera uno de los mejores delanteros del club. Jugó en las décadas de 1930s y 1940s. Militó en Nacional, Independiente de Argentina y el FC Internazionale de Italia. Fue también entrenador, dirigiendo a la selección de Uruguay en el mundial de 1974. Como jugador fue campeón seis veces con Nacional a nivel local y campeón de América con la selección de Uruguay en 1942. Curiosamente también representó a la selección italiana, ganando la Copa Gerö entre 1933 y 1935. Con la selección de Uruguay tuvo 33 partidos y marcó 13 goles. Nació en 1913 y falleció en 1984.

José María Delgado

Otros personajes relacionados al suceso, también parecieron fortalecerse con la leyenda de “la sangre de Abdón”. José María Delgado, presidente del club al que iba dirigida la carta de despedida, se consolidó como uno de los mejores presidentes de la historia de Nacional. Fue presidente en dos periodos, de 1911 a 1921, y de 1929 a 1932. Se le conoce como “el Patriarca de Nacional”. Actualmente la tribuna norte del estadio Gran Parque Central lleva su nombre. Fue cofundador de la Asociación Uruguaya de Fútbol. Bajo su dirección Nacional se cansó de ganar trofeos. Fue figura clave en la participación de Uruguay en los olímpicos de 1924 y 1928, donde a la postre fueron campeones, y en la organización de la Copa del Mundo de 1930, donde Uruguay organizó y ganó el primer mundial. Además de dirigente deportivo, fue médico, poeta y político. Falleció en 1956.

Alfredo Zibechi

Alfredo Zibechi, el jugador que reemplazó a Abdón Porte, se convirtió en otra leyenda de Nacional y del fútbol uruguayo. Fue cinco veces campeón con Nacional, y tres veces campeón de América con la selección uruguaya, está considerado como uno de los mejores volantes defensivos del fútbol uruguayo. En la misma posición de Abdón, fue internacional con Uruguay de 1915 a 1924, jugando 34 partidos. Como culminación a su carrera internacional, fue campeón olímpico en 1924, cuando Uruguay ganó en los olímpicos de París. Falleció en 1958.

Cuando Abdón Porte se partió el corazón, tenía previsto casarse con su novia un mes después. Pero seguramente el gran amor de su vida fue el Club Nacional. Quizás el corazón de Abdón ya estaba roto mucho antes de que se diera aquel balazo en el medio de la cancha y entrara para siempre en la leyenda.

Fuentes: Sitio oficial del Club Nacional de Football. Programa de TV “Voces Anónimas“, Uruguay, 2010.

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La estrella que ilumina y mata
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