Historias de fútbol – El gol olímpico

Siempre suspiramos por visiones de belleza, siempre soñamos mundos desconocidos. –Maxim Gorki.

En cierta ocasión escuchaba un programa deportivo en la radio, donde comentaban un gol olímpico ocurrido en algún partido que ya olvidé. Los comentaristas hablaron de la historia del primer gol olímpico, que según ellos se llamaba así por haber ocurrido en unos Juegos Olímpicos, concretamente atribuyéndoselo al equipo uruguayo campeón olímpico de 1924 y 1928. Se trata de algo parecido, pero la historia no es realmente así.

A inicios del siglo XX, el fútbol mundial tenía dos polos, Europa y Sudamérica. Bueno, las cosas no han cambiado mucho desde entonces. El fútbol sudamericano hizo bastión en la región del Río de La Plata, y antes de la hegemonía en Copas del Mundo de Brasil, eran Argentina y Uruguay quienes disputaban el dominio del fútbol en la región. Inicialmente Argentina fue el gigante del área, pero rápidamente Uruguay acortó distancias e incluso superó a su vecino mayor.

El triunfo de Uruguay en los Olímpicos de París en 1924, ubicó a los celestes en la cúspide del fútbol mundial, considerando que todavía no se iniciaban las Copas Mundiales de fútbol. Ser campeón olímpico de fútbol equivalía en esos tiempos a lo que ahora es ser campeón mundial de fútbol. Después del triunfo charrúa, a manera de homenaje, se organizaron dos amistosos con Argentina. Estos dos equipos frecuentemente jugaban amistosos y diversas Copas actualmente desaparecidas. El primer amistoso de homenaje se jugó en Montevideo, el 21 de septiembre de 1924 y finalizó 1-1. Una semana después se organiza la revancha en Buenos Aires, en la cancha actualmente desaparecida del Sportivo Barracas. La expectativa del encuentro provocó sobrecupo, incidentes en las gradas y la anulación del partido a los pocos minutos de iniciado, incluso con algunos heridos. Se organizó nuevamente el juego de revancha el día 2 de octubre de 1924, en la misma cancha, pero con estrictas medidas de seguridad, restricción de la venta de entradas y un alambrado de metro y medio de alto alrededor de la cancha para evitar la invasión del público. En aquella época existían algunas canchas con alambrados similares, pero después de este incidente, los alambrados se hicieron casi rutinarios en las canchas del río de La Plata.

Imagen de archivo de aquel primer gol olímpico.

A los 15 del primer tiempo, Cesáreo Onzari, puntero izquierdo de la Argentina, ejecuta un tiro de esquina, la pelota hace un extraño efecto y se mete en el arco de Uruguay. Hubo confusión al inicio, ya que era la primera vez que se tenía registro de algo así. Los uruguayos reclamaron la anulación del gol, pero el árbitro lo dio por bueno. Curiosamente el árbitro de aquel encuentro era también uruguayo, y para seguir con las casualidades, justo unos meses antes, la International Board había realizado una modificación en su reglamento, concretamente el 14 de junio de 1924, permitiendo este tipo de goles. El árbitro estaba al tanto de las nuevas modificaciones al reglamento, declarándolo a la prensa después del encuentro. Dicho sea de paso, el encuentro terminó con victoria argentina, 2-1, con incidentes también al final, un argentino fracturado, el capitán uruguayo Scarone detenido por agredir a un policía y demás pendencias.

Otra imagen de aquel gol histórico.

Tiempo después Onzari relataría así aquel gol: “Me salió porque tenía que salir. Quizá el arquero uruguayo Mazzali se había levantado con el pie izquierdo ese día, porque nunca más volví a embocar otro como ése. Puede ser que el guardián oriental, acosado por Gabino Sosa y Ernesto Celli haya perdido la estabilidad. Pero lo cierto es que cuando ví la pelota dentro del arco, no lo podía creer.”

Cesáreo Onzari, El Gráfico, 1926.

Onzari se inició en Sportivo Boedo, continuó su carrera en el club Mitre, pero fue en Huracán donde alcanzaría sus máximos éxitos, siendo campeón en 1921, 22, 25 y 28; y jugando hasta 1933. Fue seleccionado nacional en 15 ocasiones, marcando 4 goles. Una reseña del diario La Razón en 1924 lo describe así: “Veloz, justo en el centro dirigido a la carrera, hábil para eludir la vigilancia del half implacable, certero en el shot al arco“. Está considerado una de las glorias del Club Huracán, junto con Masantonio y Stábile, en una de las mejores épocas del club. Hoy día en la cancha de Huracán, un sector de la platea Miravé lleva su nombre. Falleció el 7 de enero de 1964, a los 60 años.

Quizás por ironía, a aquel gol se le llamó “olímpico”, al parecer más por burla que por homenaje. También los alambrados alrededor de la cancha se les llamó por muchos años en Sudamérica “alambrado olímpico”. También tiene algo que ver la famosa “vuelta olímpica” que ahora todos los campeones hacen alrededor del campo de juego. La primera vez que se hizo la vuelta olímpica, fue por el equipo uruguayo campeón de fútbol en los Juegos Olímpicos de 1924.

Fuente: Diario Clarín, Argentina, 2 de octubre, 2004.

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La estrella que ilumina y mata
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