Balones que rompen trincheras – La historia de la ‘Tregua de Navidad’ de 1914

Existen muchos pasajes de la historia mundial, donde el fútbol ha tenido que ver en el desarrollo de varios acontecimientos importantes. Sin embargo, la ‘Tregua de Navidad’ de 1914 es una de las mejores anécdotas que podemos observar en los viejos libros de historia. En pleno desarrollo de la Primera Guerra Mundial, el 24 de diciembre de 1914, soldados alemanes y británicos peleando desde sus trincheras, decidieron parar para festejar la Navidad. ¿Quién diría que una de las actividades de dicha tregua fue el realizar un partido de fútbol en los fríos y empantanados campos franco-belgas? Lo que para algunos fue el último partido de fútbol de sus vidas, para el resto del mundo se convirtió en una de las pruebas más fehacientes de que el fútbol puede unir y pacificar a enconados rivales. Ésta es la historia.

Europa había caído en una vorágine sin salida. La realpolitik (política real o realista, en alemán) y el balance de poder europeo que Otto von Bismarck había mencionado como claves para la ‘supervivencia e intereses’ del joven Imperio Alemán, se habían desmoronado rápidamente. Las intenciones del Emperador Guillermo II (secundado por los sucesores de Bismarck, Leo Von Caprivi y Berhnard von Bülow) de establecer una weltpolitik (política mundial, en alemán) que colocara a Alemania como potencia mundial y le diera su ‘legitimo lugar cerca del Sol’, inevitablemente generaron conflictos. Esta política más agresiva dentro y fuera de Europa, llevó a derrumbar el delicado y complejo sistema de alianzas que había tejido Bismarck en Europa para favorecer la paz en el continente y, por ende, el crecimiento económico teutón. Así pues, a lo largo de aproximadamente 20 años, surgieron controversias, intrigas, bravatas y conflictos cada vez más agudos entre las naciones europeas. Reino Unido, Francia y Rusia conformaron el grupo de los Aliados (o ‘Triple Entente’). Alemania, Austria-Hungría y el Imperio Otomano (la ahora Turquía, básicamente) conformaron el grupo de las Potencias Centrales. El conflicto estaba por empezar, sólo faltaba la tercera llamada para comenzar.

La intrínseca y compleja red de alianzas de Bismarck, según una caricatura de la época

El asesinato en Sarajevo del heredero al trono austriaco (el Archiduque Francisco Fernando) a manos del nacionalista serbio-bosnio Gavrilo Princip, prendió la mecha (Bosnia era en ese entonces gobernado por Austria-Hungría). Las relaciones intereuropeas se deterioraron aun más rápido, llevando a varios países a movilizar tropas a sus fronteras. Austria-Hungría invadió Serbia el 28 de julio de 1914, en reclamo al asesinato del Archiduque un mes antes. Alemania atacó Bélgica y Francia, mientras Rusia atacó a Alemania en defensa de sus aliados serbios. Reino Unido salió en defensa de sus aliados rusos, franceses y belgas. El peor conflicto bélico de la historia, hasta ese momento, había comenzado.

Una de tantas trincheras que proliferaron en Europa durante la Primera Guerra Mundial

Durante la primera etapa del conflicto, se desarrollo lo que se conoce como ‘guerra de trincheras’. La mayoría de ellas estaban ubicadas en la frontera franco-belga; y eran largos tramos de terreno cavado donde los soldados vivían, dormían, atacaban al enemigo por sorpresa o disparaban contra otras trincheras. Miles de soldados murieron en esas trampas de la muerte, a expensas del hambre, frío y armas que les infringían heridas terribles. Sin embargo, cinco meses después de iniciadas las hostilidades, los soldados alemanes y británicos que peleaban a lo largo de la línea de trincheras que iba de Ypres a Neuve Chappelle (una parte del llamado Frente Occidental) decidieron parar de pelear para la Nochebuena y Navidad (sin permiso de sus respectivos Ministerios de Defensa). Compartieron pláticas, comida enlatada, canciones populares y aprovecharon para escribir cartas a sus seres queridos. A lo lejos, alguien tuvo una idea. Un batallón de soldados británicos (la historia cuenta que había sido un batallón escocés de infantería) había llevado consigo un balón de fútbol, con la esperanza de poder patearlo algún día para distraerse de la lluvia de plomo en el Frente. Cuando los británicos les propusieron jugar un partido de fútbol al Real Regimiento Sajón, los teutones respondieron afirmativamente a la propuesta.

¿Quién mejor puede narrar lo acontecido en aquel nebuloso 24 de diciembre que el Teniente alemán Johannes Niemann, quien da cuenta de lo sucedido en su diario?:

“ A la mañana siguiente, la niebla estaba densa. De repente, mi superior bajó a la trinchera para avisarnos que vió a soldados alemanes y escoceses salir de sus trincheras y fraternizar en el frente. Tomé mis binoculares, y viendo cuidadosamente por encima, observe una imagen asombrosa: soldados intercambiando cigarrillos, aguardiente y chocolates con el enemigo. Después, un soldado escocés apareció cargando un balón de fútbol; y en unos cuantos minutos, ya teníamos juego. Los escoceses ‘hicieron’ su portería con unos sombreros raros, mientras nosotros hicimos lo mismo. No era nada sencillo jugar en un terreno congelado, pero eso no nos desmotivó. Mantuvimos con rigor las reglas del juego, a pesar de que el partido solo duró una hora y no teníamos arbitro. Muchos pases fueron largos y el balón constantemente se iba lejos. Sin embargo, estos futbolistas amateurs a pesar de estar cansados, jugaban con mucho entusiasmo”.

Los soldados en pleno partido.

La anécdota continua: “Nosotros, los alemanes, descubrimos con sorpresa como los escoceses jugaban con sus faldas, y sin tener nada debajo de ellas. Incluso les hacíamos una broma cada vez que una ventisca soplaba por el campo y revelaba sus partes ocultas a sus ‘enemigos de ayer’. Sin embargo, una hora después, cuando nuestro Oficial en Jefe se enteró de lo que estaba pasando, éste mandó a suspender el partido. Un poco después regresamos a nuestras trincheras y la fraternización terminó. El partido acabó con un marcador de tres goles a favor nuestro y dos en contra. Fritz marcó dos, y Tommy uno”.

Muchos historiadores desestiman la anécdota por considerarla un evento sin muchas pruebas históricas (a pesar de que existe la prueba escrita por el Teniente Niemann y una foto de los soldados jugando). No obstante, la historia perdura y se valida a sí misma con el tiempo. El 14 de noviembre de 2008, en el poblado francés de Frelinghien (cerca de lo que fue el Frente Occidental), se develó un monumento en memoria de la ‘Tregua de Navidad’. Inclusive, se volvió a jugar un partido que involucró a los Reales Fusileros Galeses y al Batallón Panzergrenadier Alemán No. 371; para honrar la memoria de aquellos que participaron en este breve, pero significativo acontecimiento involucrando un balón. Y los alemanes, fieles a su costumbre, ganaron 2-1. Puede que Alemania, a lo largo de la historia, se haya visto derrotada en varias guerras. Pero, con esto, se confirma la teoría de Gary Lineker: “El fútbol es un deporte de once contra once. Y siempre ganan los alemanes”.

Un balón: un medio para alcanzar la paz (aunque sea por momentos)

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3 respuestas a Balones que rompen trincheras – La historia de la ‘Tregua de Navidad’ de 1914

  1. FRANCISCO ANTONIO dijo:

    Los enfrentamientos bélicos fueron sustituidos por otros menos agresivos, pero no dejan de ser importantes, las olimpiadas donde de una forma civililazada siguen compitiendo por ver quien es el mejor, sin tener bajas, de la misma forma el mundial de futbo. Lo felicito por su artículo, debo decir que lo disfruté aun más que el anterior, no se si sea por el apartado histórico.
    Gracias por ilustrarnos acerca del balonpie (al menos a mí me hace bastante falta) y de paso unas pinceladas de historia.

  2. Gustave J. Mercat dijo:

    Gracias Francisco. Es bueno recibir retroalimentación positiva y saber que el articulo fue del agrado de la gente. El fútbol no debe de estar peleado con la historia, las ciencias sociales y la cultura (al contrario de mucha gente que insiste en omitir y menospreciar las conexiones entre dichos campos de la vida).

    Un saludo, y espero siga visitando nuestro blog.

  3. evargasrivero dijo:

    Que linda historia, un ejemplo de lo que este bello deporte puede hacer. No va al caso, pero recuerdo por ejemplo, en el Mundial del 98, el juego de primera fase Irán-Estados Unidos, al incio del juego, al hacer la tradicional formación de los equipos en dos líneas, una en cuclillas y otra de pie, para los fotógrafos, en aquella ocasión la hicieron ambos equipos juntos, todos abrazados. Cuando ví eso, fue realmente emocionante, lo recuerdo como si hubiera sido ayer. ¡Viva el fútbol, carajo!

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