Prensa bendita, prensa sagrada, quédate en tu cama – Post México 1-3 Argentina Parte 1

Vaya que he leído y escuchado columnas, reportajes, comentaristas, analistas, y demás cosas espantosas en mi vida, pero algunas de las de ayer se llevan las palmas. Algunas reacciones el acto reflejo resultan ser nada acertadas, especialmente si se está hablando de algo tan delicado como un partido como el de ayer, en el que lo más probable es que las opiniones estén viciadas.

Yo vi el partido de México por TV Azteca (ya que seguramente en Televisa iba a estar el ‘perro’ Bermúdez y Javier no-sé-narrar Alarcón), y me pude dar cuenta que los comentarios del señor Christian Martinoli y Luis García eran como una veleta, iban hacia donde el viento soplaba. Cuando Argentina mantenía posesión del balón y jugaba mejor, eran dioses invencibles, y cuando México hacía lo propio, Argentina era un rival perfectamente vencible pero que metía dos de tres jugadas de gol. Así se fue la mayor parte del juego. Sólo había que poner atención a lo que pasaba y a lo que decían los tres hombres principales de Azteca Deportes para darse cuenta de la extensa cantidad de veces que se contradijeron. Sé a muchos les encanta la manera ‘argentinizada’ de narrar de Martinoli, pero a mi honestamente me parece un ‘poser’, ya aquí entre nos, ya se le subió y tampoco es ningún Luis Omar Tapia. Tuvo razón en muchas cosas, pero luego se contradijo en la mayoría, igual que Luis García.

En las columnas y resúmenes de los periódicos y sitios web, la exageración en contra de los futbolistas era, hasta cierto punto, grave. A muchos literalmente los crucificaron sin deberla ni temerla. Algunos otros escritores, por el contrario, llegaron a entender más a fondo lo que pasó en la cancha del Soccer City Stadium. Parece que para la mayoría los seleccionados nacionales no son humanos, y desconcentrarse y recibir golpes psicológicos duros no puede pasarle a un equipo que juega el mundial, ¡por favor! Es por solapar gente como ésta que el conocimiento sobre fútbol internacional no avanza y por lo que la afición se estanca en lo mismo.

Las calificaciones de los jugadores fueron muy variadas. Algunos periódicos al Chicharito lo calificaron con un 3, y otros le pusieron 7 u 8. Mucha gente, tratando de hacerse sabia y muy exigente, no ponía a ningún jugador arriba del 4. No parecen saber mucho de táctica, la verdad. Hay veces en que la táctica propia o del rival no permiten a algún jugador desempeñarse de la manera en que suele o tener el impacto que siempre tiene o que se espera (esto a veces es conocido como un rol dentro de la cancha llamado “armador sin balón”) pero igual la prensa prefiere ponerles un 4, y de ahí mucha gente se agarra para decir que son pésimos, y comienza la crucifixión. Preferiría de verdad que cosas como estas las hiciera algún técnico, con muchos de los excelentes con los que contamos en México, que cualquier persona. Son temas que parecen irrelevantes, pero no lo son.

Pero crédito a quien lo merece. Algunos columnistas lograron ser objetivos y decir acertadamente lo que pasó sin dar excusas ni pretextos, y sin crucificar a los jugadores por no ser perfectos y por dejarse recibir golpes psicológicos fuertes y no reponerse, como los humanos que no deben ser. Estoy de acuerdo con que hay que sobreponerse a las adversidades, pero hay veces en que en verdad es muy difícil, el 90% de nosotros hubiera caído en lo mismo que los jugadores de México ayer. Ojo, no estoy diciendo que Ososrio no se equivocó de manera grosera, porque sí, se equivocó en el peor momento.

Simplemente, en conclusión, creo que con la prensa deportiva que nos rodea en México es un monopolio y una especie de cáncer para los aficionados. Es mucho más importante generarse su opinión y buscar a la gente que sabe de fútbol, porque en México hay muchos que saben (hay una generación de iluminados por ahí), pero parecen estar ocultos. Los medios masivos de comunicación están más interesados en no dejar trabajar a los jugadores y al técnico (a pesar de que, hipócritamente, “siempre están con ellos”) que en realmente transmitirle al aficionado la información objetivamente. Estoy de acuerdo con que exijamos lo mejor de nuestro equipo en todos los aspectos, pero buscando ser los más exigentes y más sabios, exageran, y eso no pasa desapercibido ya que se nota en el ambiente y la gente.

Una pequeña nota para el señor André Marín: Decir que Matthew Upson es “malísimo” me da a entender que no lo conoce, ya que él, casi sólo (de hecho, con Robert Green), salvó al West Ham del descenso y ha sido, incluso, clave de cada una de las temporadas de éste equipo. Es un gran defensa, pero no tenía entendimiento con Terry ya que ambos suelen jugar de central derecho. Decir que David James es “seis veces peor que Green”, me da a entender que no lo conoce, ya que David James fue clave del pase del Portsmouth de un equipo chico a un equipo que ganó la FA Cup en 2008 y jugó la Europa League el año pasado, además de otra final de la FA Cup. El hecho de que haya descendido fue algo fuera del alcance de los jugadores. Decir que Inglaterra no tiene jóvenes para una nueva generación me da a entender que no conoce el fútbol inglés, y por tanto no ha oído de ni visto a jugadores como Jack Wilshere, Jack Rodwell, Theo Walcott, Danny Welbeck, Chris Smalling, el mismo Aaron Lennon, Ashley Young, Gabriel Abgonlahor, o incluso el mismo James Milner y su progreso. Por lo tanto, ¿para que habla de algo que no conoce? Precisamente el punto del que hablo arriba.

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